El Jokili despierta el jueves antes de Carnaval en la llamada noche de batas blancas. Los miembros del grupo, y quienes quieren acompañarlos, vestidos de blanco y tocando pitos e instrumentos ruidosos, recorren las calles del pueblo para lograr que el arlequín abandone su profundo sueño. Acto seguido, los asistentes y el Zeremonienmeister rodean la fuente pidiéndole que salga. Todos gritan: Jokili Kumm, que significa Jokili ven, y sin mucho esfuerzo, en medio de un ambiente de alegría, emerge el Oberjokili, un arlequín sin máscara que representa al espíritu del carnaval.
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