La tradición que comenzó gracias al regalo de la familia Vollherbst se ha convertido en un vínculo entre dos pueblos hermanos, Endingen y la Colonia Tovar.
De Endingen a la Colonia Tovar
   Esta costumbre llega a la Colonia Tovar gracias a las vivencias e iniciativa de un nativo de esta población aragüeña, el señor Pablo Dürr Misle. Este coloniero confiesa que desde pequeño sabia quién era El Jokili, porque su abuelo Martín Misle le contaba historias sobre un hombre que jugaba al carnaval en su pueblo de origen y, además, le enseñaba canciones sobre este personaje. Pero que no fue sino hasta su visita a la ciudad de Endingen en 1973, para participar en la conmemoración de los mil cien años de la fundación de esta localidad, cuando pudo conocer algunos aspectos relacionados con la agrupación, lo que despertó su interés por esta pintoresca tradición germana.

   Dürr explica con gran orgullo que su segundo acercamiento a esta figura fue en 1974, cuando la familia Vollherbst, cuyos miembros formaban parte del Endinger Narrenzunft, visita la Colonia Tovar. Ellos le regalan una máscara en reconocimiento al interés que demostró por el grupo cuando estuvo en Alemania. Este obsequio se convirtió, sin premeditación, en uno de los incentivos para que dos años más tarde se gestara la idea de crear una nueva organización que reviviera los cuentos de su abuelo. Puede decirse que este objeto fue el punto de partida y, al mismo tiempo, pasó a la historia como la primera máscara del Jokili de la Colonia Tovar.
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